¿Y si estuvieses a un par de series de solucionar tu dolor con el ejercicio adecuado?
Últimamente se repite el mismo patrón.
Me contacta alguien, ya sea cliente o no.
Me dice que lleva una temporada con dolor sin poder hacer vida normal.
Hay casos tremendos.
Gente sin dormir por la noche a causa de un dolor de hombro.
O con miedo a un latigazo lumbar por ponerse un calcetín
O que llevan un año sin practicar su deporte por un dolor de tobillo o rodilla.
Mi respuesta es siempre la misma.
"Prueba estos ejercicios y a ver qué tal".
Al cabo de días o semanas me responden diciendo que ya no tienen dolor.
Y esto no son buenas noticias.
En realidad son muy malas noticias.
Porque la mayoría de ellos llevaban meses en una rueda de dolor, pruebas de imagen, indiba, infiltraciones y punción seca de la que no salen.
Bueno.
Pues esto se acabó.
No tienes por qué entrar en esa rueda de dolor.
Y salir de ella es tan fácil como no entrar.
Yo también he estado ahí.
Como deportista, me fastidia sobremanera que alguien abandone el deporte o la actividad física.
Y más si lo hace por algo evitable.
La gota que ha colmado el vaso han sido un par de atletas contactándome por lo mismo, recomendarles los mismos ejercicios, y ver cómo desaparecía su dolor en un par de días.
Es como ver a alguien ahogándose en una piscina en la hace pie.
Solo necesitas un empujón para salir del agua.
El caso.
Para evitar que más atletas y personas físicamente activas pierdan lo que más quieren...
He recopilado las causas más comunes del dolor.
En una sesión en vídeo de poco menos de una hora.
Voy una por una, explicando qué ejercicios he aplicado en cada caso, para que tú puedas aplicarlo por tu cuenta.
Y si lo haces, tienes la tienes la oportunidad de comprobar si estás a un par de series del ejercicio correcto de acabar con tu dolor.
Esta sesión en vídeo cuesta 35€.
La he llamado "Pastillas para el dolor"
Me he matado con el nombre.
Eso sí, que quede claro:
Volver a vivir sin dolor es posible.
Lo del dolor es un drama.
Atletas que pierden su mayor afición.
Padres que no pueden jugar con sus hijos.
O colegas que ya no pueden quedar con la grupeta, el club de running, el equipo de fútbol o la liguilla de pádel.
Para ellos, les ofrezco la oportunidad de comprobar si su dolor puede irse fácilmente.
Antes de entrar en ninguna espiral fragilizante.
¿Qué dolores vas a solucionar con las pastillas?
Vas a encontrar seis píldoras para el dolor que son las más comunes en gente activa y atletas.
Son formas de aplicar ciertas técnicas, como isometrías, ejercicios con banda elástica, excéntricos controlados o congestión muscular.
Y que, utilizadas de forma correcta, apagan la señal de dolor.
Las he utilizado en deportistas profesionales como amateur.
Voy a ir una a a una.
Y de pies a cabeza, que no tiene por qué ser en orden de importancia.
Primera pastilla: tobillo
Hace tiempo envié un email a mis suscriptores contando que yo había sufrido dolor de tobillo.
Sé lo que significa levantarte de la cama, y comprobar que, un día más. ese primer paso descalzo duele como nunca.
Hasta que un día entendí que mi tobillo no estaba rígido ni contracturado.
Estaba débil.
Debía dejar de estirar y ponerme a fortalecer.
Al día siguiente de este email recibí una respuesta de un suscriptor.
Me contaba que llevaba casi un año sin jugar al pádel por culpa del tobillo:
Llevaba meses con ondas de choque, indiba, epi...
Aplicó un par de ejercicios para fortalecer el tobillo, y que tú encontrarás dentro de las píldoras para el dolor.
Siempre bajo la misma premisa: el dolor es un aviso del cuerpo que te indica qué fortalecer.
No necesitas reposar.
Necesitas darle estímulo.
Al acabo de un mes, estaba jugando al pádel de nuevo. Después de un año.
Segunda pastilla: rodilla y psoas
Un antiguo cliente, 40 años, que siempre había jugado a fútbol sala, últimamente le había dado por el tenis.
Cuando estaba viciado al tenis, lo llaman de su equipo de fútbol sala.
Plaga de lesiones.
Que a ver si puede echar una mano durante unos partidos.
Juega un mes, y me contacta desesperado porque no para de acumular molestias en el psoas y en el recto anterior, sobre todo el los golpeos.
Va al fisio, le pincha en el psoas y le envía unos ejercicios, pero no mejora.
Siguiendo la lógica de que necesitas fortalecer y no reposar ni enmascarar el dolor, le mando un par de ejercicios.
Mejora instantánea:
Sigue con los ejercicios un par de días más.
El fortalecer lo que el cuerpo te dice que está débil, (o la virgen de Lourdes, nunca lo sabremos), acaba obrando el milagro:
Tercera pastilla: poplíteo y quiste de Baker
Socio de mi club de entrenamiento privado, me contacta con dolor en el isquio.
Es justo en la inserción del isquio en la pelvis.
Como en la unión de isquio y glúteo.
Lo entiendo porque yo he sufrido lo mismo. Se manifiesta en peso muerto rumano y al correr.
El caso.
Otro socio me comenta que viene con problemas en el quiste de Baker.
Se manifiestan al flexionar la rodilla por completo, como en sentadilla o split squat.
Como si "aplastases" algo ahí detrás en la rodilla.
Total.
Que aplico en ambos los mismos ejercicios.
Porque en ambos, el dolor viene del poplíteo, no del isquio. Dentro de las píldoras te explico por qué.
Resultado:
Ahora ya no es la virgen de Lourdes.
Ahora es el rito chamánico del príncipe nigeriano.
Cuarta pastilla: lumbar
Esta es buena.
Un cliente de mi programa de corredores me comenta que todo muy bien desde que empezó con ello.
Pero al cabo de unas semanas, me comenta que ha tenido una semana dura, y le ha vuelto un dolor lumbar que parecía solucionado.
Cree que ha sido por un pico de estrés por la firma de una hipoteca, junto con un resfriado, y viajes.
Bueno.
Aplicamos algunos ejercicios y pasa esto:
Quinta pastilla: hombro (supraespinoso, labrum, etc)
Arrancada mal ejecutada en crossfit.
Se fastidia el hombro.
Arrastra esas molestias, que se manifiestan al realizar empujes.
Me contacta con el problema.
Aplicamos un protocolo que he utilizado en boxeadores y tenistas.
Pasa esto:
Sexta y última pastilla: escápula y cervical
Voy a clase de kickboxing.
Se me acerca un compañero.
"Oye, tú que sabes de eso, dejé de hacer press militar porque me da un pinchazo en el centro de la espalda, como en la escápula".
Le mando un par de ejercicios.
Poco antes, me había contactado un ciclista.
Que le mata la cervical y la escápula a los 20 minutos de rodaje, y que trabajar sentado no ayuda.
Le envío los dos mismos ejercicios.
El ciclista me dice esto:
Le pregunto al compi de kickboxing a la semana siguiente.
"Cero dolor, era justo eso".
Y espera, que te doy tres pastillas extra: periostitis y cintilla iliotibial y pata de ganso.
Por si no ibas lo suficiente empastillado.
De esas ya no te pongo ni ejemplo, que aburro hasta a las piedras.
Bueno va.
Te dejo uno:
Pero, ¿sustituye esto al médico o el fisio?
No.
Si estás lesionado, debes ir al médico o el fisio.
El tema es que sentir dolor no significa estar lesionado.
Y estate atento porque lo que te voy a contar va en contra de todo lo que has escuchado hasta ahora sobre dolor y lesiones.
Cuando alguien sufre de dolor, ya sea repentino o vaya surgiendo con el tiempo, no significa que te hayas lesionado.
Dolor no es igual a lesión.
Y esto es muy importante que lo entiendas.
Porque a veces el dolor te hace entrar en una rueda de infiltraciones, radiofrecuencia, punción seca e infinitas sesiones de médicos y fisios.
Sin necesidad.
Si estás lesionado, esto está bien.
Pero ya te adelanto que la mayoría no están lesionados cuando sienten dolor.
Por un sencillo motivo:
Dolor no equivale a daño.
Daño es algo objetivo y cuantificable: un corte de X centímetros, o una quemadura de grado 2.
Pero el dolor no.
El dolor tiene dos funciones:
- Señalizar daño: el cuerpo detecta un deterioro en un tejido, y utiliza el dolor para inmovilizarte y forzar reposo y recuperación.
- Evitar futuro daño: el cuerpo utiliza el dolor para evitar daño antes de que se produzca, y no después.
Lo que quiero que entiendas es que, con tu dolor articular, muscular o lo que que sea, la mayoría de las veces no has sufrido daño.
Solo es el cuerpo tratando de evitar daño futuro.
El dolor es una herramienta del cuerpo para forzarte a quitar la mano del fuego antes de que te quemes, y no después.
Detecta energía térmica con potencial dañino y actúa para protegerte.
Si no fuese así, nos hubiésemos extinguido.
De la misma forma, el dolor es una herramienta del cuerpo para evitar futuras lesiones.
Detecta energía mecánica con potencial de dañarte, y utiliza el dolor para protegerte.
Pero, ¿protegerte de qué?
Pues, por ejemplo, de:
- Una lumbar débil que se romperá si flexionas la columna para ponerte un calcetín.
- Una rodilla incapaz de alcanzar grados de flexión completa.
- Un tobillo que no podrá gestionar las altas fuerzas a las que le expones en un salto o una carrera.
- Un rotador externo de hombro que no podrá mantener la integridad de la articulación en un lanzamiento o un remate.
Todo ello son acciones de alta energía mecánica para la que el cuerpo no se ve preparado.
Y te fuerza a no moverte más de lo necesario con dolor.
Lo hace por tu bien.
Vale.
Pues aquí está la clave.
En vez de intentar calmar el dolor con tratamientos futuristas.
¿Por qué no escuchas al cuerpo y solucionas la debilidad que causa ese dolor?
Esto se consigue fácil si le demuestras al cuerpo que tus tejidos sí son fuertes.
Que sí pueden aguantar saltos, lanzamientos, rangos de movimiento extremos.
Antes, esto era complicado.
Ahora no.
Porque he recopilado 6+3 pastillas para hacerte salir del dolor.
¿Me garantizas que se me quitará el dolor?
No.
Si dibujásemos el típico cuadro de decisiones, a ambos extremos encontrarías dos situaciones.
La primera, que compres las pastillas, no solucionen tu problema porque tu dolor es en realidad daño, y debas entrar en la rueda de médicos y fisios.
Habrás perdido 35€.
La segunda, que no compres las pastillas, que inicies la rueda y no funcione, y compres las píldoras dentro de un año.
Habrás perdido un año de vida y mucho más dinero.
Tú decides.
Pero yo creo que mi caso es especial.
Vuelvo a lo mismo.
Por 35€ te ofrezco probar y comprobar.
Muchos atletas me han venido diciendo que tenían fascitis plantar y en realidad tenían un tobillo débil.
¿Seguro que tú eres especial?
Vale, ¿y qué recibo exactamente?
Recibes una sesión en vídeo donde explico las pastillas una a una, con un poco de teoría, y enseño la ejecución de los ejercicios.
Ya está.
No necesitas más.
Pero, ¿no es una rutina?
No.
Esto no es una rutina.
Es una secuencia de ejercicios que, si la aplicas, resuelves uno de los dolores que he mencionado antes.
Una pastillas = una secuencia de ejercicios específica para un dolor.
Puedes añadirla a tu rutina actual o mezclar varias píldoras.
¿Y si tengo dudas?
Podrás contratar soporte extra, donde respondo dudas por email.
Dentro te digo cómo acceder.
¿Necesito material? Es que entreno desde casa.
En la mayoría no necesitarás material, pero en alguna pastilla sí que lo vas a necesitar, al menos para replicar exactamente lo que me ha funcionado en atletas.
Te daré alternativas por si acaso.
De todas formas, no es nada que no se solucione con un par de pases diarios de 10€ en cualquier gimnasio.
Muy bien. ¿Cómo accedo?
Aquí: